El tocado es un complemento que lleva existiendo varios siglos. Desde hace mucho tiempo, los adornos para el pelo han sido considerados imprescindibles tanto para mujeres como para hombres, si bien en la actualidad los tocados son más propios de mujeres.

En un principio el tocado tuvo un carácter religioso y se utilizaba que las mujeres cumplieran con la norma de llevar la cabeza cubierta en lugares santos. Con el tiempo los tocados fueron menguando y su uso se popularizó más allá de las normas religiosas.

En la actualidad, el tocado ha llegado a ser un complemento fundamental para determinadas ocasiones, y sus tamaños y formas tienen muchas variantes.

Uno de los tocados más populares que ha existido ha sido el tocado Gable. Si bien su uso no se extendió mucho en el tiempo, sus representaciones en las artes plásticas han hecho que su paso por la historia haya sido imborrable.

El tocado Gable es un tocado de forma triangular utilizado en Reino Unido a principios del siglo XVI. Debe su nombre a la traducción inglesa de la palabra tejado, la forma que adoptaba este tocado una vez se ponía en la cabeza.

Las primeras mujeres en llevarlo fueron Isabel de York y Margaret de Beaufort, esposa y suegra del rey Enrique VII respectivamente. Así, una vez más, un complemento utilizado por la alta nobleza lograba imponerse al resto de clases sociales.

En un principio el tocado Gable era un tocado muy sencillo que se componía de dos paneles laterales que acababan en forma apuntada en la parte superior de la cabeza. Estos paneles iban acompañados de orejeras que caían hasta los hombros, de modo que el tocado tapaba la cabeza al completo excepto la parte frontal de la cara.

Con el tiempo el diseño se fue complicando, doblándose las orejeras hacia la parte superior, adoptando un aspecto muy parecido al de los antiguos velos de las monjas. En la parte posterior se acoplaban dos tubos, generalmente de color negro, que servían para embellecer la parte posterior y que no quedara a la vista exclusivamente el velo.

El tocado fue adoptado por todas las reinas Tudor posteriores, y era típico que los tocados fueran adornados con joyas, así que para las clases altas el tocado quedaba como un soporte para joyas.

A finales del siglo XVI este tocado fue sustituido por uno intermedio, de igual forma pero con un acabado plano en lugar del típico triangular del tocado Gable.